La Música SALSA

Es cuestión de opiniones encontradas, inclusive entre musicólogos. Lo que se conoce como música salsa parece seguir vagamente un número de criterios. La salsa se toca en tiempo común, lo que significa cuatro golpes en cada compás. La música se toca en frases de dos compases, formando consiguientemente una suma de ocho golpes. En el ritmo base, los ocho golpes se tocan en un tambor alto llamado conga. Sobre este ritmo base se van superponiendo capas de percusión.


Es cuestión de opiniones encontradas, inclusive entre musicólogos. Lo que se conoce como música salsa parece seguir vagamente un número de criterios. La salsa se toca en tiempo común, lo que significa cuatro golpes en cada compás. La música se toca en frases de dos compases, formando consiguientemente una suma de ocho golpes. En el ritmo base, los ocho golpes se tocan en un tambor alto llamado conga. Sobre este ritmo base se van superponiendo capas de percusión.


De estos instrumentos de percusión, el más importante y el que marca el criterio más fuerte para definir una pieza de música como salsa es la clave. La clave es un ritmo que se toca golpeando un palo contra otro. Los palos también se llaman clave. Tanto músicos como cantantes deben obedecer la clave, tocando notas o acentuando sílabas que realcen la mayoría o todos los golpes de la clave. A pesar de que las canciones normalmente seguían una sola modalidad de clave, cada vez son más comunes las canciones que contienen cambios en la clave y los músicos son a su vez más hábiles con los cambios.


Otra pista para saber cuando se encuentra frente a un tema de salsa es la velocidad de la música. Normalmente las canciones con un tiempo medio se consideran chachachá, mientras que aquellas con un tiempo alto suelen ser clasificadas como salsa. Pero no hay un punto o velocidad exacta. Basta con decir que cuanto más rápida sea la pieza de música, más probabilidad de que sea salsa.


Uno de los progenitores de la salsa es el son Cubano. Música de los trovadores, que cantaban sobre cualquier cosa que capturase su imaginación: lo buena que fue la cosecha, lo que tuvieron de cena aquella noche, etc. Solían improvisar con la lírica y con la voz pero siempre siguiendo la clave de la canción. La técnica de improvisación, llamada Soneo, es evidente aún ahora, y a ella se debe la reputación de muchos artistas.


El son que se toca siguiendo el viejo estilo, sin los instrumentos de metal, revela claramente sus raíces: suaves ritmos africanos que se presentan en líneas de bajo y enmarcan líricas que se cantan de forma cooperativa, donde el cantante principal es respondido por otros cantantes de forma simultánea, o cantan piezas distintas de forma alternativa y el conjunto se completa con melodías andaluzas. Otra influencia es el jazz, introducido en la salsa a través de los habitantes latinos de New York, y de quien la salsa tomó las improvisaciones y los juegos melódicos entre el piano y los instrumentos de metal.

La cumbia y el vallenato pueden también encajar con la definición de salsa. La primera se caracteriza por un ritmo lento más cercano al reggae, mientras que el segundo tiene como base el acordeón.

¿Que es la SALSA?


La confusión que se suele producir sobre la nomenclatura de la música afrocaribeña tiene que ver más con estrategias de mercado que con diferencias musicales. Luego de la Revolución del `59 y el exilio de muchos músicos cubanos a los Estados Unidos, se produjo una separación entre el desarrollo musical de los dos países. Esta separación causó un extraño debate sobre la terminología que se utilizaba para describir la música de origen cubano en los Estados Unidos.

La palabra "Salsa" creo mucha controversia desde su creación a principios de la década del `70. Muchos músicos cubanos insistían en que la salsa no existía, sino que era el son cubano disfrazado con propósitos comerciales, pero la salsa crearía un impacto mundial que terminaría dándole legitimidad. Aunque también debe tenerse en cuenta que los músicos puertorriqueños (y de otros países latinos) tuvieron mucho que ver con la preservación y el desarrollo de esta música en los Estados Unidos, y que su interpretación realmente creó algo nuevo y distinto de lo que se tocaba en Cuba.

Mientras el ambiente musical latino en Nueva York durante los años `60 siguió mas o menos con la tradición musical de la época pre revolucionaria en Cuba, los músicos que se habían quedado en la isla experimentaban con los nuevos sonidos y estilos que provenían de los Estados Unidos, y mezclaron elementos del jazz, la fusión y el rock con la música popular bailable, ademas de alejarse de las limitaciones impuestas por la tradición para servir a un publico bailador. Ya para los años `70, el invento de la palabra "Salsa" en la Costa Este de los EE.UU. llego en el momento cuando esta música vivía un periodo de enorme popularidad tanto como un crecimiento dentro de la industria discográfica.

Así se puede observar el desarrollo de varios formas musicales que emergieron durante estas últimas décadas. En términos generales, se les puede categorizar como la salsa de la Costa Este, la música cubana post revolución (que incluye la música bailable, el jazz, la nueva trova y la Timba), y el jazz y la fusión latina (incluyendo el rock latino, género desarrollado primordialmente en la Costa Oeste de EE.UU.).

Al explorar los varios aspectos de la ejecución dentro de esta evolución, es fascinante observar el desarrollo independiente de cada instrumento dentro de las distintas agrupaciones y, en particular, cómo se crearon patrones específicos dentro de estos estilos. Como antes mencionamos, muchos de los cambios estructurales o desarrollos en los estilos modernos afectaron primordialmente a los instrumentos de percusión, mientras que el piano mantuvo su papel basado en las fundaciones del son y sus variantes.

Algo que no se debe olvidar cuando se habla de Salsa o de alguno de las muchas músicas de origen afrocaribeño, es que todos estos ritmos están hechos para bailar. La importancia del baile en el Caribe no es ninguna novedad, y desde la llegada de los españoles todos los textos de cronistas y viajeros están repletos de referencias a la cultura festiva y bailadora de los americanos. Para los cubanos especialmente, la música y el baile han ocupado siempre un lugar muy importante dentro de la sociedad, y de ello queda constancia en innumerables ensayos, artículos y tratados que estudian minuciosamente el tema. Sin embargo se puede considerar la segunda mitad del siglo XIX como la etapa crucial en el proceso de entrecruce y criollización de los géneros musicales y bailables provenientes tanto de África como de Europa.

En este mismo período y como producto de la hegemonía ejercida por el vals, la polca y la contradanza, el baile de pareja se había consolidado como el estilo más difundido en los salones. Es así como Cuba entra al siglo XX bailando danzón, hijo directo de la habanera y la contradanza. A partir de allí el asunto no ha parado, al punto de que en Cuba cada cierto tiempo parece llegar el momento en que los bailarines se aburren de una música y se buscan otra que los entretenga y ponga a bailar nuevamente. Primero, como se dijo, fue el danzón; luego, una vez que se puso pesado y monótono, le incorporaron el danzonete al final del tema para hacerlo menos cuadrado y más alegre y suelto para los bailadores. Luego llego el son oriental a principios de los años `30. Pero una vez más surgió el mentado agotamiento de los bailadores y fue necesario que los músicos ensayaran nuevos ritmos. Así se llegó al mambo en los `40, al chachachá en los `50, la pachanga en los sesenta, y así sucesivamente hasta llegar al songo en los `80 y por supuesto a la timba en los `90.